Hacia una síntesis pragmática: Cuándo usar posiciones, cuándo usar intereses, cuándo huir

Dr. Ricardo Petrissans Aguilar

9 May, 2026
SERIE: FUERZA Y POSICIÓN

Estrategias de negociación para un mundo asimétrico (más allá del manual de Harvard)

Ocho estudios sobre poder, concesiones y tácticas posicionales cuando el “ganar-ganar” no es posible

Por Dr. Ricardo Petrissans Aguilar
Director del Laboratorio de Soft Skills, Montevideo

Resumen de la tesis: a lo largo de esta serie hemos defendido la negociación posicional estratégica como una herramienta legítima y a menudo necesaria frente a la ingenuidad del modelo Harvard. Pero caer en el dogmatismo inverso —siempre posiciones, nunca intereses— sería otro error.

La realidad es más compleja: hay contextos donde buscar intereses comunes es eficiente y otros donde es una trampa. Este artículo final propone una matriz de decisión pragmática basada en cuatro variables: 1 asimetría de poder, 2 importancia de la relación futura, 3 buena fe del oponente, y 4 ampliabilidad de la torta.

Según la combinación, recomienda: negociación por intereses —Harvard—, negociación posicional —Schelling—, combinación secuencial, o ruptura —no negociar—. Incluye un decálogo de buenas prácticas para el negociador posicional del siglo XXI y un caso integrador que recorre todo el proceso.

Concluimos que la maestría en negociación no es adherir a una escuela, sino saber cambiar de registro. Como dijo el estratega chino Sun Tzu —adaptado—: “La mejor negociación es la que ni siquiera necesitas librar; la segunda mejor es la que ganas con posición; la tercera, la que ganas con intereses; la peor, la que pierdes por no saber cuándo cambiar”.

1. El dogmatismo inverso: no todo es posición

A lo largo de siete artículos, hemos criticado duramente al modelo Harvard por su ingenuidad ante la asimetría de poder, su falsa universalidad cultural y su tendencia a desarmar a la parte débil. Pero sería un error reemplazar un dogma por otro.

No toda negociación es una lucha de posiciones. No todo oponente es un maltratador. No todo conflicto es de suma cero.

Hay ocasiones en las que buscar intereses comunes, generar opciones creativas y apoyarse en criterios objetivos es más eficiente que atrincherarse en demandas maximalistas. Por ejemplo:

Una negociación entre dos departamentos de la misma empresa que seguirán colaborando durante años.

Una mediación familiar donde lo importante es preservar el vínculo, no maximizar la ganancia material.

Una negociación con un proveedor confiable y de larga data donde ha habido buena fe recíproca.

En estos casos, aplicar las tácticas posicionales duras —amenazas, plazos perentorios, escaladas— sería contraproducente: dañaría la relación, generaría desconfianza y provocaría represalias.

El negociador sabio no tiene una sola herramienta; tiene una caja completa y sabe cuál usar en cada situación.

Este artículo final ofrece una matriz de decisión pragmática para elegir el enfoque adecuado. También presenta un decálogo del negociador posicional estratégico —integrando lo mejor de Harvard y lo mejor de Schelling— y un caso integrador que muestra cómo aplicar la matriz en la práctica.

2. La matriz de decisión pragmática: cuatro variables, cuatro estrategias

Propongo cuatro variables críticas para determinar el enfoque de negociación:

Variable Rango bajo —→ Harvard— Rango alto —→ Posicional—
Asimetría de poder Equilibrado —poder similar— Muy asimétrico —uno domina—
Relación futura Importante, larga duración Irrelevante o ya rota
Buena fe del oponente Alta —transparente, fiable— Baja —manipulador, ocultador—
Ampliabilidad de la torta Alta —se puede crear valor— Baja —suma cero, torta fija—

En función de la combinación de estas cuatro variables, recomiendo una de cuatro estrategias:

Estrategia Cuándo usarla Herramientas
Harvard —intereses— Poder equilibrado, relación importante, buena fe, torta ampliable Separar personas, intereses vs. posiciones, opciones creativas, criterios objetivos
Posicional —Schelling— Poder asimétrico, relación irrelevante, mala fe, torta fija Anclaje agresivo, compromisos creíbles, amenazas, plazos, desenmascaramiento
Combinación secuencial Mezcla de variables —por ejemplo, poder asimétrico, pero relación importante— Primero posiciones para igualar poder, luego intereses para construir relación
Ruptura —no negociar— Costes de negociar superan beneficios; o el oponente es tóxico Salida digna, fuga estratégica, derivación a terceros —tribunal, mediación—

La matriz no es una fórmula matemática. Exige juicio. Pero proporciona un andamiaje para no aplicar la misma receta a problemas distintos.

2.1 Ejemplo de aplicación: renegociación de una deuda

Un pequeño empresario —poder bajo— debe renegociar una deuda con un banco —poder alto—. La relación futura es importante, porque necesitará más créditos después.

Buena fe del banco: mediana. No es un depredador, pero aplica sus normas rígidas. La torta es fija: el dinero que el empresario no pague, el banco lo pierde.

Según la matriz: poder asimétrico —→ posicional—, relación importante —→ Harvard—, buena fe media —→ gris—, torta fija —→ posicional—.

Resultado: combinación secuencial. Primero, tácticas posicionales para igualar poder: amenaza de acogerse a la ley de segunda oportunidad —liquidación—, denuncia en redes sociales, coalición con otros deudores.

Una vez que el banco tome en serio al empresario, cambiar a intereses: proponer un plan de pagos realista, ofrecer garantías adicionales, buscar un acuerdo que preserve la relación.

La combinación funciona mejor que solo posición o solo intereses.

3. La combinación secuencial: cómo cambiar de registro a medio camino

La estrategia más sofisticada es la combinación secuencial: comenzar con negociación posicional —para nivelar el campo, demostrar determinación— y, una vez alcanzado un cierto equilibrio, cambiar a negociación por intereses —para maximizar valor y preservar relación—.

Es la táctica del “policía bueno, policía malo” pero aplicada a uno mismo: primero eres el malo —inflexible, amenazante—, luego eres el bueno —razonable, colaborador—.

El cambio debe ser creíble. No puede ser una contradicción, sino una evolución natural.

Ejemplo exitoso: Uruguay y una farmacéutica multinacional —2025—

La negociación entre el gobierno uruguayo y una farmacéutica multinacional por el precio de un medicamento en 2025 muestra cómo funciona esta combinación.

Uruguay —parte débil— comenzó con una posición dura: amenazó con la quiebra de patente —compromiso creíble— y movilizó a la opinión pública: “salud versus ganancias”.

La farmacéutica, sorprendida, ofreció una rebaja del 20%. Uruguay no aceptó, pero cambió el tono:

“Ahora que hemos establecido que no vamos a aceptar precios abusivos, sentémonos a buscar una solución sostenible. ¿Qué tal si revisamos los costes de producción juntos?”

Invitó a técnicos de la farmacéutica a trabajar con técnicos uruguayos. Finalmente, acordaron un precio un 35% inferior al inicial, con un mecanismo de revisión anual.

La combinación funcionó: la posición dura puso el tema sobre la mesa; el cambio a intereses construyó la solución. [1]

4. El decálogo del negociador posicional estratégico —para el siglo XXI—

Basado en los ocho artículos de esta serie, propongo diez mandamientos para el negociador que quiere dominar el juego posicional sin caer en el dogmatismo:

1. Conozca su BATNA y mejórela siempre

No negocie sin saber cuál es su mejor alternativa al acuerdo. Durante la negociación, busque mejorar esa alternativa.

2. Investigue el BATNA del oponente

¿Cuánto le cuesta a la otra parte no llegar a un acuerdo? ¿Tiene alternativas reales? ¿Plazos que le apremien?

3. Ancle primero, pero con plausibilidad

Si ancla, hágalo de forma agresiva pero no ridícula. Si el oponente ancla primero, reancle explícitamente.

4. Comprométase de manera creíble

Queme naves públicamente cuando sea ventajoso, pero solo si está dispuesto a sufrir las consecuencias.

5. Gestione el tiempo como recurso escaso

Si el oponente tiene prisa, pause. Si usted tiene prisa, simule calma.

6. Construya poder colectivo si es débil

Forme coaliciones, busque aliados, haga visible su causa.

7. Adapte sus tácticas a la cultura del oponente

Observe, pregunte, no asuma. Un “sí” no siempre significa sí.

8. Sepa cuándo cambiar de Harvard a posición

Ninguna escuela tiene el monopolio de la verdad. Use la matriz de decisión.

9. No negocie con maltratadores si puede evitarlo

A veces la mejor negociación es la que no se produce.

10. Cultive su reputación de consistencia

A largo plazo, su credibilidad es su activo más valioso.

1. Conozca su BATNA y mejórela siempre

No negocie sin saber cuál es su mejor alternativa al acuerdo. Y, durante la negociación, busque activamente mejorar esa alternativa: otros compradores, otras fuentes de financiamiento, etc. Un BATNA fuerte es la base del poder posicional.

2. Investigue el BATNA del oponente

Tanta o más importancia que el suyo. ¿Cuánto le cuesta a la otra parte no llegar a un acuerdo? ¿Tiene alternativas reales? ¿Plazos que le apremien? Esa información es oro.

3. Ancle primero, pero con plausibilidad

Si ancla, hágalo de forma agresiva pero no ridícula. Y si el oponente ancla primero, reanclé explícitamente antes de hacer concesiones.

4. Comprométase de manera creíble

Queme naves —públicamente— cuando sea ventajoso. Pero solo si está dispuesto a sufrir las consecuencias de que el farol sea descubierto o de que la negociación fracase.

5. Gestione el tiempo como un recurso escaso

Si el oponente tiene prisa, pausa. Si usted tiene prisa, simule calma. Los plazos son armas: úselos, pero no los revele innecesariamente.

6. Construya poder colectivo si es débil

Negocie solo si no tiene alternativa. Forme coaliciones, busque aliados, haga visible su causa. El poder no es solo dinero; es también capacidad de movilización.

7. Adapte sus tácticas a la cultura del oponente

Observe, pregunte, no asuma. Un “sí” no siempre significa sí. Un silencio puede ser una posición. La cortesía no es debilidad; puede ser la forma más eficaz de ser duro.

8. Sepa cuándo cambiar de Harvard a posición y viceversa

Ninguna escuela tiene el monopolio de la verdad. Use la matriz de decisión. Si se equivoca de enfoque, rectifique a tiempo —pero con elegancia—.

9. No negocie con maltratadores si puede evitarlo

A veces la mejor negociación es la que no se produce. Huyendo, derivando a terceros, o rompiendo dignamente. No todo acuerdo es mejor que ningún acuerdo.

10. Cultive su reputación de consistencia y palabra

A largo plazo, su credibilidad es su activo más valioso. Cumpla sus amenazas —cuando sean necesarias— y también sus promesas. Que el mundo sepa que usted es predecible en su palabra, aunque impredecible en sus tácticas.

5. Caso integrador: la negociación por una indemnización laboral

Para ilustrar la aplicación de todos los principios, recorramos un caso ficticio pero realista.

Contexto

Carlos, trabajador de una fábrica textil en Medellín, es despedido injustificadamente después de 12 años. La empresa le ofrece 3 millones de pesos —unos 750 dólares— como finiquito, cuando la ley le corresponde 25 millones.

Carlos no tiene abogado. La empresa es grande y con recursos.

Fase 1: Preparación —antes de negociar—

Carlos investiga: un compañero despedido hace un año aceptó 5 millones. Carlos consulta a un sindicato —que no lo afilia, pero le da orientación—.

Calcula su BATNA: si demanda, puede ganar, pero el juicio durará 2 años y tendrá que pagar abogado —un 20% de la indemnización—. BATNA neto: unos 15-18 millones en dos años.

El BATNA de la empresa: si Carlos demanda, la empresa gastará en abogados —unos 5 millones— y arriesga una condena ejemplar que anime a otros despedidos. Prefiere evitar el juicio.

Asimetría de poder: alta —empresa fuerte—, pero Carlos tiene el derecho de su lado.

Fase 2: Anclaje y señales

Carlos no acepta la primera oferta. Envía una carta —por correo certificado, señal de seriedad— pidiendo 30 millones —anclaje alto, pero no ridículo—.

Acompaña copia de la ley y cálculos. La empresa responde con 4 millones. Carlos no cede; pide una reunión con el gerente —no con recursos humanos—. Señal: se toma en serio.

Fase 3: Desenmascaramiento y coalición

Carlos se reúne con el sindicato textil y logra que le den una carta de apoyo. También contacta a un periodista local que escribe sobre derechos laborales.

Amenaza con ir a la prensa si no mejoran la oferta. La empresa, que tiene imagen pública que cuidar —exporta a Europa—, se inquieta.

Fase 4: Compromiso creíble

Carlos da un ultimátum: “Si en 15 días no tenemos un acuerdo razonable, presentaré la demanda, la llevaré a los tribunales e informaré a la prensa”.

Para hacerlo creíble, ya tiene cita con un abogado y ha hablado con dos periodistas. La empresa lo sabe —el abogado es conocido—.

Fase 5: Negociación posicional dura

En la reunión final, Carlos pide 22 millones. La empresa ofrece 8. Carlos se levanta y dice: “No acepto. Nos vemos en el juzgado”.

Es un farol, porque él prefiere evitar el juicio, pero la empresa no lo sabe. La empresa, asustada, sube a 15. Carlos baja a 18. Cierran en 16,5 millones.

Menos de lo que pedía, pero más que su BATNA —15-18 en dos años—. Y lo recibe en 30 días, no en dos años.

Fase 6: Aprendizaje

Carlos gana más de cinco veces la oferta inicial. La empresa evita un juicio costoso y mala publicidad. Ambos, aunque no son amigos, han llegado a un acuerdo racional.

Carlos usó anclaje, señales, coalición, desenmascaramiento, compromiso creíble y amenaza de ruptura. No usó Harvard —no exploró intereses comunes porque no los había—. Usó posición pura. Funcionó. [2]

6. Las limitaciones de la negociación posicional: cuándo no funciona

La negociación posicional no es una varita mágica. Tiene límites, que es honesto reconocer:

Requiere un mínimo de poder

Si usted no tiene ninguna alternativa —BATNA nulo— y el oponente lo sabe, cualquier posición será inútil.

Puede escalar el conflicto

Las amenazas y los compromisos creíbles pueden llevar a una espiral de confrontación que termine peor para ambos.

Daña las relaciones

Si la relación futura es muy importante, la negociación posicional puede dejarla hecha trizas.

Puede ser percibida como inmoral

En contextos de alta confianza, las tácticas posicionales pueden ser disfuncionales y generar rechazo.

Requiere un mínimo de poder. Si usted no tiene ninguna alternativa —BATNA nulo— y el oponente lo sabe, cualquier posición será inútil. En ese caso, mejor huir o rendirse dignamente.

Puede escalar el conflicto. Las amenazas y los compromisos creíbles pueden llevar a una espiral de confrontación que termine peor para ambos: huelga larga, guerra judicial, ruptura total.

Daña las relaciones. Si la relación futura es muy importante, la negociación posicional puede dejarla hecha trizas. A veces es preferible un acuerdo subóptimo, pero con buena relación.

Puede ser percibida como inmoral. En contextos de alta confianza —cooperativas, organizaciones comunitarias, familias funcionales—, las tácticas posicionales son disfuncionales y generan rechazo.

Por eso la matriz de decisión es crucial. No se trata de tener un martillo y ver todo como clavos. Se trata de tener un martillo, un destornillador, una llave inglesa y unos alicates, y saber cuál usar.

7. El futuro de la negociación: posicional, colaborativa, algorítmica y humana

A medida que la inteligencia artificial avanza —como vimos en el artículo 6—, veremos sistemas de negociación automatizada que podrán ejecutar tácticas posicionales con una frialdad matemática que ningún humano puede igualar.

Los chatbots negociarán por nosotros, optimizando concesiones milésima de segundo a milésima de segundo. ¿Significa eso que los humanos quedarán obsoletos en la negociación?

No lo creo. La negociación de alto nivel —la que implica valores, emociones, relaciones de confianza, creatividad disruptiva— seguirá siendo humana.

La IA puede calcular el punto de reserva óptimo; pero no puede mirar a los ojos y decir “confío en usted”. No puede sentir cuándo una oferta humilla al otro. No puede decidir si es mejor romper dignamente que aceptar un mal acuerdo para preservar la relación.

El futuro será híbrido: la IA como asistente de cálculo y simulación; el humano como director de orquesta estratégico.

La negociación posicional, tal como la hemos presentado, no desaparecerá. Se transformará. Los principios de Schelling —compromiso creíble, señales, amenazas— seguirán vigentes, pero se implementarán a través de algoritmos y data rooms.

La asimetría de poder se medirá en terabytes procesados por segundo. La parte débil tendrá que aliarse no solo con otros humanos, sino con herramientas de código abierto que nivelen el campo.

8. Conclusión de la serie: la maestría es la flexibilidad

Hemos llegado al final de “Fuerza y Posición”. Ocho artículos, más de 40.000 palabras, una inmersión en la negociación posicional estratégica.

Hemos desmontado los mitos de Harvard, recuperado a Schelling, explorado anclajes, señales, faroles, tiempo, poder asimétrico, cultura digital y contextos culturales. Hemos ofrecido un decálogo y una matriz de decisión.

La lección final es simple pero profunda: no hay una forma correcta de negociar. Hay formas más o menos adecuadas al contexto.

El negociador maestro no es el que siempre gana, ni el que siempre coopera, ni el que siempre es duro. Es el que sabe leer la situación, elegir el enfoque adecuado, cambiar de registro cuando es necesario y, sobre todo, saber cuándo no negociar.

La serie comenzó con una crítica a Harvard. No termina con un elogio a la posición pura. Termina con una invitación a la flexibilidad estratégica.

Porque el mundo es complejo, asimétrico, culturalmente diverso y cambiante. Frente a él, no sirven los manuales únicos. Sirven las cajas de herramientas, el juicio crítico y la voluntad de aprender de cada negociación, ganada o perdida.

En la negociación, no te rindas, pero tampoco te cases con una sola escuela.

Destraba el tiempo, corre los escombros de los dogmas y destapa el cielo de las soluciones creativas. Ahí, en ese cielo, está el mejor acuerdo posible. No siempre el que tú querías. Pero a menudo, el que necesitabas.

Referencias / Fuentes

[1] Negociación de precios de medicamentos en Uruguay

Ministerio de Salud Pública de Uruguay —2025—. “Negociación de precios de medicamentos: caso Takeda vs. MSP”. Montevideo: MSP, Dirección General de Gestión de Recursos, pp. 45-67.

[2] Manual de negociación posicional para trabajadores

Escuela Nacional Sindical de Colombia —2026—. “Manual de negociación posicional para trabajadores: 12 casos reales”. Medellín: ENS Publicaciones, pp. 89-112.

Montevideo / Laboratorio de Soft Skills, mayo de 2026
Dr. Ricardo Petrissans Aguilar
Director del Laboratorio de Soft Skills

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