El Arte de Negociar con lo Imposible: El Esquivo

Dr. Ricardo Petrissans Aguilar

30 Jul, 2026

El Esquivo Usa la ausencia como estrategia porque las decisiones son su mayor amenaza

No está en la mesa porque la mesa es el lugar donde se toman decisiones. Su ausencia no es desinterés—es una forma de protegerse del miedo a equivocar toda responsabilidad.

Por Ricardo Petrissans
Negociador y Estratega, Montevideo

Síntesis: El Esquivo es el negociador que usa la ausencia como escudo. No se esconde por desinterés sino por temor a las consecuencias del “sí”.

Este artículo presenta su perfil completo: cómo sacarlo de su escondite, qué paralysis interna sufre al momento de acordar, una estrategia de siete pasos para obligarlo a decidir, y el error fatal que le dará todo el control de la negociación.

El Escenario

Patricia era experta en desaparecer. No físicamente—ella siempre estaba, pero nunca en el momento adecuado. Las reuniones se postergaban, los correos quedaban sin respuesta, los plazos se diluían.

Durante dos meses, la comunicación fue un juego de escondidas. Yo proponía fechas, ella las cambiaba. Yo enviaba información, ella no respondía. Yo avanzaba, ella se retiraba.

No era desinterés. Patricia necesitaba cerrar el acuerdo—pero no podía enfrentar la decisión. Cada vez que estábamos a punto de avanzar, algo surgía. Un imprevisto. Una urgencia. Una reunión inesperada.

El silencio duró un largo momento.

Ahí estaba. Patricia no era desinteresada—era miedosa. No tenía miedo de decir que sí—tenía miedo de las consecuencias del sí. Y ese miedo la paralizaba.

El silencio duró otro largo momento.

Y al día siguiente, me llamó. Y cerramos el acuerdo. No fue fácil. Pero fue real.

El Diagnóstico

El Esquivo es el negociador que usa la ausencia como estrategia. No está en la mesa porque no quiere estar en la mesa. Y no quiere estar en la mesa porque la mesa es el lugar donde se toman decisiones. Y las decisiones, para él, son una amenaza.

Cómo reconocerlo

No responde

Las llamadas no se contestan. Los correos quedan sin respuesta. No es que esté ocupado—es que no quiere enfrentar la conversación. La falta de respuesta es su respuesta.

Posterga todo

“La semana que viene”, “más adelante”, “en otro momento”. Nunca es ahora. El tiempo es su aliado—lo usa para evitar la decisión.

Cambia de tema

Cuando la conversación se acerca al punto de decisión, él la desvía. Un tema nuevo, una pregunta tangencial, una preocupación secundaria. Todo es mejor que el momento de decir “sí” o “no”.

No se compromete

Frases vagas, promesas abiertas, compromisos sin fecha. Nunca dice “sí” ni “no”—siempre está en el medio. El medio es su zona segura.

Desaparece en los momentos clave

Cuando hay que decidir, no está. Cuando hay que firmar, está de viaje. La ausencia no es casual—es estratégica.

Lenguaje evasivo y desinterés aparente

“No es un buen momento”, “necesito consultarlo”. Parece desinteresado, pero si lo estuviera no estaría en la negociación. El interés está, pero el miedo es más fuerte.

El Mecanismo Interno

Patricia no era desinteresada—era una persona atrapada por el miedo a la decisión. No podía decir que sí porque el sí implicaba un compromiso, una responsabilidad, la posibilidad de equivocarse. Por eso se escondía en el “después” y en el “más tarde”. Su ausencia no era un rechazo—era una defensa.

El Esquivo usa la ausencia como escudo. No está en la mesa porque no quiere estar en la mesa. Y no quiere estar en la mesa porque la mesa es el lugar donde se toman decisiones. Y las decisiones, para él, son una amenaza.

Su miedo no es al acuerdo—es a la responsabilidad que el acuerdo implica. Si dice “sí” y algo sale mal, será su culpa. Si dice “no” y la oportunidad se pierde, también será su culpa. La única forma de evitar la culpa es no decidir. Y la única forma de no decidir es no estar.

Cuando le pregunté qué era lo que la frenaba, la estaba obligando a salir de su escondite. La estaba poniendo frente a su miedo. Y cuando le ofrecí acompañarla en el proceso, la estaba ayudando a ver que no iba a estar sola.

La Estrategia Posicional

Siete movimientos, en orden. No saltees pasos.

1. Establecer un cronograma claro y concreto. El esquivo necesita un marco. “Necesito una respuesta para el viernes a las 12. Si no la tengo, voy a tener que tomar otra decisión.” El cronograma no es una sugerencia—es una exigencia.

2. Usar múltiples canales de comunicación. Correo, teléfono, mensaje, visita. El esquivo se esconde detrás de la inaccesibilidad. No le des el lujo de desaparecer.

3. Involucrar a terceros. A veces, el esquivo responde cuando hay testigos. La presión social lo obliga a salir de su escondite. Una reunión con su jefe, su socio, su equipo.

4. Preguntas que requieran respuesta. No le dejés la opción de no responder. “¿Sí o no?” es mejor que “¿qué pensás?”. La pregunta cerrada elimina la evasión.

5. Hacer explícito el costo de la evasión. “Si no respondés, voy a interpretar que no estás interesado y voy a buscar otras opciones.” El esquivo necesita saber que la falta de respuesta también es una decisión.

6. Ofrecer acompañamiento. A veces, el esquivo no está seguro de poder manejar las consecuencias del sí. Ofrecele apoyo para que se sienta más seguro. “No vas a estar solo en esto.”

7. Mostrar que la decisión no es irreversible. El esquivo cree que el “sí” es para siempre. Mostrale que los acuerdos se pueden revisar. “Podemos hacer un pilotaje y evaluar después.”

El Error Fatal

Esperar. Si esperás a que el esquivo decida, nunca va a decidir. La espera no es paciencia—es resignación.

El tiempo no juega a tu favor—juega a favor de su evasión.

La Lección Final

El Esquivo es una lección sobre el miedo a decidir. Su ausencia no es desinterés—es una forma de protegerse. No está en la mesa porque la mesa lo asusta.

Negociar con él significa no dejarlo desaparecer. Significa ponerle un marco, un tiempo, una consecuencia. Significa ayudarlo a ver que la evasión no es una solución—es una decisión disfrazada.

Porque no decidir también es decidir. Y a veces, la decisión de no decidir es más costosa que cualquier equivocación.

Montevideo, en el arte de la negociación.
Ricardo Petrissans
Negociador y Estratega

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